En La Turballe, desde enero de 1995, la venta ya no se hace de viva voz, sino que se utiliza el MOBY CLOCK, un dispositivo de venta electrónico, en el que dos agentes lanzan las subastas y se ocupan de todo el tratamiento de las ventas y las compras. El dispositivo está conectado a la dirección de la Subasta Pública y a los talleres de la lonja, lo que permite la intervención de compradores exteriores y el seguimiento en tiempo real de todas las operaciones.

      Cada comprador está equipado de un emisor con el que participa en la venta a través de un cuadrante (disco de visualización de las subastas) con una simple presión. El aparato transmite una onda de radio y el sistema informático selecciona automáticamente al último pujador. El resultado de la puja se visualiza y los lotes comprados se recogen a medida que se venden.

      En cada puja, se visualiza en la pantalla el nombre del comprador, el precio de compra, el lote y el nombre del barco. Si un lote no encuentra comprador, el producto se retira del mercado a unos precios límite que se establecen anualmente.

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